viernes, 22 de febrero de 2013

¡Guapa!

A diario, usamos expresiones tipo "Es muy guapa", "¡Qué cuqui!", "Es una belleza muy clásica" sin saber realmente si nuestro interlocutor sabe a qué nos referimos exactamente con estos términos. Son conceptos muy subjetivos, que difícilmente encontraremos a alguien que los vaya a definir exactamente como nosotros por su ambigüedad, connotaciones, evolución histórica, ...

Pues bien, aquí no pretendo definirlos de la manera más aceptada, pues para eso cualquiera puede comprarse o acceder desde Internet completamente gratis a una revista de moda y fijarse. Lo que pretendo es expresar lo que yo creo que es, pues no estoy de acuerdo con la concepción más popular y me gustaría cambiarla poniendo mi granito de arena.

Para empezar, podemos distinguir tres diferentes palabras para referirse a algo bello.

Primero, una persona guapa. Es decir, belleza. Esta puede diferir en una doble bifurcación.
Por una parte, belleza clásica, frente belleza salvaje. Creo que la belleza clásica es aquella que se basa en las proporciones entre las distancias. Este tipo de belleza es heredada del mundo grecolatino, cuando establecieron el número áureo (φ) o también conocido como el número de oro.
(Aclaración:
)
Es decir, haciendo una relación entre la altura completa y la altura desde el ombligo hasta el suelo; el tamaño de la cara completa y desde la nariz hasta el mentón, debe tener por resultado este valor.
La belleza salvaje, por otra parte, se basa en el contraste de colores y formas. Las curvas, ojos de color llamativo, color vivo de pelo o piel, ...

Segundo, una persona mona o "cuqui". Creo que esta está más relacionada con que, al contemplar esa persona, produce ternura, deseo de protegerlo frente a todo, un instinto "maternal". Por ello, es algo menos tangible y más subjetivo que el anterior vocablo. Lo que a alguien le puede producir este efecto, a otro le puede producir asco.

Finalmente, ¿qué pasa con esas personas que vemos, pensamos que son guapas, pero somos incapaces de expresarlo con palabras? Para mí, que este tipo de fenómenos está directamente relacionado con la belleza del interior. Es como si cuando una persona es buena persona, pura, por llamarlo de alguna manera, esto emerge a su aspecto de alguna manera. De igual manera, cuando notas repulsión, puede ser producido por una personalidad más horrenda.

Creo que así, he definido de una manera más o menos sencilla lo que entiendo yo.

PD: Estas definiciones son perfectamente extrapolables a objetos, arquitectura, pintura, etc... y no limitarse a personas.

1 comentario:

  1. En lo referente al texto solo decir que nunca me ha gustado eso de medir la belleza de una persona por las proporciones o por los cánones que nos proporciona la sociedad a cada momento. Llamalo X, el caso es que no me gusta y si no me gusta es en cierto modo debido a que realmente nos condiciona a que nos atraiga un determinado tipo de físico, ya sea bien por verlo continuamente como el más deseable o por la presión social del "que dirán".

    Por otro lado y con relación al punto anterior solo decir que yo me considero mas de aquellos que prefieren la belleza salvaje a la clásica, es posible que se deba a que me acaba atrayendo más lo prohibido y lo no controlado que aquello que está regulado y carece de ese espíritu de originalidad y naturalidad.

    En lo referente a la belleza cuqui creo que todos hemos conocido a alguien que nos provocaba ese tipo de sentimientos y es algo que, en cierto modo, te lleva a acercarte a ellas y a estar ahí por el mero hecho de saber que tienen algo que las hace especiales y que se percibe con tan sólo mirarlas.

    Por último, en cuanto a esas personas que simplemente consiguen arrebatarte el alma en cada mirada, pararte el corazón con cada suspiro...que cortas son siempre las horas que se pasan con ellas y que largos los periodos se hacen cuando estamos sin verlas.

    Un mueble guapo y simpático.

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