(Primero que todo, sé que llevo meses sin publicar. No encontraba ni ánimos ni tema que me motivara lo suficiente. Justificando el que vuelva de repente y tal.)
Hace una semana (si no me equivoco), apareció esta imagen que inició un debate que se mantuvo a lo largo de varios días.
Había, básicamente, dos posiciones. Aquella que denunciaba una invisibilización de las razones por las que ocurrieron la muerte de uno, y el exilio del otro, y mostrar una versión que oculta parte de la verdad (mentir por omisión, vaya) y aquella que ofrecía como justificación que, en una clase de literatura (contecto más probable donde se expondría este temario) era muy de irse por las ramas explicar las razones. También, se reforzaba con un "es que son niños".
Personalmente, estoy más de acuerdo con la primera posición pero lo que he notado es una falta de contraargumentación hacia la segunda opción que se ofrecía como la sensata, la del "sentido común" (el sentido menos común, como se dice popularmente).
Empezaré por el segundo argumento: el de la edad.
Un niño es capaz de entender TODO si se le explica de la manera adecuada. En ningún momento, defiendo que se les explique con detalles técnicos cómo sucede una guerra o un fusilamiento. Son detalles que, incluso a adultos, impactan y un tanto de mal gusto. PERO eso no significa, en absoluto, que no vayan a entender que hay personas que hacen "algo malo" sin razón. Si así fuera, no exisitirían los cuentos para explicar que no hay que ir con desconocidos aunque te ofrezcan dulces, ni que hay que defenderse si abusan de ti, que tanto abundan hoy en día. ¿Lo explican con un vocabulario amplio y con tecnicismos? Evidentemente, no. Se pretende comunicar y usando un registro inadecuado, no se consigue el principal objetivo.
Por lo tanto, la edad no es motivo suficiente para eludir temas "polémicos".
Y, volviendo al primer argumento, al de irse por las ramas.
Simplemente, no. La literatura ha tenido como temas principales el amor, la muerte, la sociedad, el paisaje, etc... La sociedad (e, implícitamente, lo social) también. ¿A alguien se le ocurre decir que es irse por las ramas explicar un poema amoroso y decir qué es el amor? ¿O qué es la muerte? Por no mencionar algo, ¿va a dejar de existir? En absoluto. Existen, pero invisibles. Una existencia a medias, que es aún peor.
Pero la situación no para allí. Si tratamos temas polémicos como algo sobre el que callar y como "extraños", solo conseguimos que no se avance, que no se normalice la diversidad, que siga habiendo un modelo único de ser humano aceptable, cuando deberían ser todos aceptables.
Lo único que se consigue no hablando es perpetuar la situación.
Pero va más allá. ¿Y un niño que SUFRE discriminaciones cómo se va a sentir si nadie habla de su situación? ¿O es que acaso no hay niños que sufren? ¿Los odios son cosas de adultos solo? ¿Realmente, alguien se cree algo tan ingenuo?
Los odios irracionales no tienen edad. Y, por eso, son doblemente despreciables. A una niña que se le explica que puede usar juegos "de niños" sin ningún temor porque no está haciendo nada "raro" es una futura mujer (u hombre, si es transexual) con sentido de igualdad más afianzado. A un niño de padres inmigrantes que se le explica que no tiene por qué sentir vergüenza de su color de piel ni de su nombre ni de nada es un adulto consciente de que no debe callar el racismo. Y así, miles de ejemplos.
Si vas a ofrecer un libro de texto para todos los niños, tendrás que tener en cuenta todos los niños, sin discriminaciones, querida Anaya.
Experimental
Callar durante demasiado tiempo puede abocar a un sentimiento de agresividad imposible de manejar. Por eso, decidí no hacerlo y hablar. Por mí y, quizás, por otros más tímidos.
martes, 6 de mayo de 2014
miércoles, 5 de junio de 2013
Y ahora ¿qué leo?
Todos nos hemos encontrado que ya hemos acabado la última novela que teníamos entre manos y no sabemos qué empezar. (Claro está, todos los que leemos...)
¿Qué hacer? ¿Hacemos caso a el gran escaparate que le han dedicado en la librería al último best-seller? ¿Le hacemos caso al crítico de la revista o periódico? ¿Nos fiamos de las listas de "Más vendidos"? ¿O de la recomendación del vecino tan simpático?
Si hacemos lo primero, puede que nos encontremos con un GRAN fiasco. El escaparate solo nos indica una gran campaña de marketing y mucho dinero puesto de parte de la editorial. También está el hecho que se suele apostar por los autores ya harto conocidos para llamar a clientela (sobre todo, si es nueva la tienda).
Entonces, ¿el crítico? Es una opción, pero implica riesgo. Uno, es un trabajo, eso incluye que puede que no esté valorando lo que piensa realmente, sino lo que le dictan desde dirección. O lo que más valora el público y vender más ejemplares. Por otra parte, hay mucha divergencia de opinión. Un mismo libro puede ofrecerse como "lo más novedoso del año" y, al mismo tiempo, "el gran error de tu bolsillo". Comprobadlo, cotejad varias críticas de algún libro de hace un par de meses.
¿Y ahora, qué? ¿Las listas? Eso podemos calificarlo como "precipitado". Piensa que las listas solo indican qué libros han sido más adquiridos. Hay que leer la letra pequeña. ¿Se lo habrán acabado? ¿Yacerá en la mesa de noche esperando eternamente, o habrá conseguido su sitio especial en la estantería? No tenemos ninguna garantia.
¿La recomendación? Quizás es bastante recomendable. Lo más probable es que nos haya dado detalles de por qué le ha gustado tanto y podemos cotejar con nuestras propias experiencias.
Y si todavía no estamos satisfechos, siempre nos quedará el recurso de siempre: Los clásicos. ¿Razones? La primera, que si ha durado al poder del olvido, será por algo. Y el resto, os dejo para que las descubráis vosotros.
viernes, 17 de mayo de 2013
(Sobre)vivir como diamantes.
Hace unos días, discutía cuál podía ser el efecto del ambiente (especialmente, el hostil) sobre los individuos.
Descubrí que hay una serie de metáforas que nos pueden servir de base: la tierra, concretamente, la geología.
Las personas con menos aguante son dunas. La brisa (para nosotros, no es más que una caricia) es lo único que necesita para cambiar e, incluso, desaparecer. La opinión pública es lo único que necesita para cambiar e, incluso, dejarse vender.
Las personas con más aguante son montañas. La brisa no es capaz de modificar nada. Sin embargo, la lluvia ácida, el viento huracanado, la desecación y las sequías consiguen erosionarla poco a poco.
Así, puede que un días no afecte, pero si se convierte en rutina, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, cala.
¿Cuál es la solución, pues?
Ser diamante.
Renacer del negruzco, sucio carbón, gracias al efecto de altas temperaturas y presiones. Y cuando ya lo eres, las adversidades -como los cortes, las limaduras, etc...- solo sirven para pulir y convertirse en más brillante, bonito y valioso.
Sé diamante. Seamos diamantes y vivamos con la cabeza en alto.
Otro ejemplo que podemos usar, pero que proviene del campo biológico son las perlas.
¿Cuál es el origen de estas esferas?
Un grano de arena -una molestia, para la ostra-, en vez de ser expulsado, empieza a recubrirse por capas y capas de un material que produce el bivalvo asta que consigue una pequeña pelota de brillantez y pulidez excepcionales.
La ostra usa un problema, un obstáculo, para producir un de los materiales más apreciadas en el mundo de la joyería.
Aprendamos de la naturaleza, hay miles de ejemplos más.
Descubrí que hay una serie de metáforas que nos pueden servir de base: la tierra, concretamente, la geología.
Las personas con menos aguante son dunas. La brisa (para nosotros, no es más que una caricia) es lo único que necesita para cambiar e, incluso, desaparecer. La opinión pública es lo único que necesita para cambiar e, incluso, dejarse vender.
Las personas con más aguante son montañas. La brisa no es capaz de modificar nada. Sin embargo, la lluvia ácida, el viento huracanado, la desecación y las sequías consiguen erosionarla poco a poco.
Así, puede que un días no afecte, pero si se convierte en rutina, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, cala.
¿Cuál es la solución, pues?
Ser diamante.
Renacer del negruzco, sucio carbón, gracias al efecto de altas temperaturas y presiones. Y cuando ya lo eres, las adversidades -como los cortes, las limaduras, etc...- solo sirven para pulir y convertirse en más brillante, bonito y valioso.
Sé diamante. Seamos diamantes y vivamos con la cabeza en alto.
Otro ejemplo que podemos usar, pero que proviene del campo biológico son las perlas.
¿Cuál es el origen de estas esferas?
Un grano de arena -una molestia, para la ostra-, en vez de ser expulsado, empieza a recubrirse por capas y capas de un material que produce el bivalvo asta que consigue una pequeña pelota de brillantez y pulidez excepcionales.
La ostra usa un problema, un obstáculo, para producir un de los materiales más apreciadas en el mundo de la joyería.
Aprendamos de la naturaleza, hay miles de ejemplos más.
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