miércoles, 5 de junio de 2013

Y ahora ¿qué leo?


Todos nos hemos encontrado que ya hemos acabado la última novela que teníamos entre manos y no sabemos qué empezar. (Claro está, todos los que leemos...)
¿Qué hacer? ¿Hacemos caso a el gran escaparate que le han dedicado en la librería al último best-seller? ¿Le hacemos caso al crítico de la revista o periódico? ¿Nos fiamos de las listas de "Más vendidos"? ¿O de la recomendación del vecino tan simpático?

Si hacemos lo primero, puede que nos encontremos con un GRAN fiasco. El escaparate solo nos indica una gran campaña de marketing y mucho dinero puesto de parte de la editorial. También está el hecho que se suele apostar por los autores ya harto conocidos para llamar a clientela (sobre todo, si es nueva la tienda).

Entonces, ¿el crítico? Es una opción, pero implica riesgo. Uno, es un trabajo, eso incluye que puede que no esté valorando lo que piensa realmente, sino lo que le dictan desde dirección. O lo que más valora el público y vender más ejemplares. Por otra parte, hay mucha divergencia de opinión. Un mismo libro puede ofrecerse como "lo más novedoso del año" y, al mismo tiempo, "el gran error de tu bolsillo". Comprobadlo, cotejad varias críticas de algún libro de hace un par de meses.

¿Y ahora, qué? ¿Las listas? Eso podemos calificarlo como "precipitado". Piensa que las listas solo indican qué libros han sido más adquiridos. Hay que leer la letra pequeña. ¿Se lo habrán acabado? ¿Yacerá en la mesa de noche esperando eternamente, o habrá conseguido su sitio especial en la estantería? No tenemos ninguna garantia.

¿La recomendación? Quizás es bastante recomendable. Lo más probable es que nos haya dado detalles de por qué le ha gustado tanto y podemos cotejar con nuestras propias experiencias.

Y si todavía no estamos satisfechos, siempre nos quedará el recurso de siempre: Los clásicos. ¿Razones? La primera, que si ha durado al poder del olvido, será por algo. Y el resto, os dejo para que las descubráis vosotros.