viernes, 29 de marzo de 2013

Amigos.


Muchas veces, hemos leído críticas con fundamento o sin mucha base argumental a la visión de “amor” que nos ofrecen las películas típicas de taquilla con la ayuda de las novelas folletinescas que, de cada dos párrafos, uno es pura cursilería.
En estas opiniones, se suele decir que nos ofrecen una versión irreal de dicho sentimiento o de las relaciones basadas en él.
No tengo nada que objetar a esto a nivel general, pero me gustaría plantear otro punto.
¿Y la amistad? ¿Los “amigos para siempre”? ¿Las promesas de “siempre estaré allí” que, maravillosamente, se cumplen?
¿No son también irreales? ¿Demasiado bonitas? ¿Conocéis alguien que realmente haya estado SIEMPRE allí?
Estas tramas nos hacen creer desde pequeños (empezando por las películas infantiles de Disney, por ejemplo) en un concepto de “amigo” que luego nos pasamos toda la vida buscando. Pero, ¿existe? ¿No esperamos demasiado de, al fin y al cabo, humanos?
Humanos que cometen errores, prometen sin prever las circunstancias del futuro, enferman, imperfectos, en resumen.
Quizás, esta búsqueda conlleve más fracasos de los que uno es capaz de sobrellevar correctamente o de manera natural, convirtiéndose así en un desconfiado que podría ser distinto si no hubiese sido absorbido por esta utopía.
De todos modos, sinceramente, incluso esas amistades tan “perfectas” tienen un fallo. Que no nos muestran el final, solo un trozo, un pedacito de toda la historia.
Cabría preguntarse si los desenlaces son tan felices como el cachito que conocemos.

miércoles, 27 de marzo de 2013

¡Filología (y matemáticas) al poder!


El otro día, con el clima de recién acabado el trimestre, la entrega de notas y el resto del asunto, me fijé en las reacciones más comunes entre el alumnado. Frases que os sonarán muchísimo, demasiado quizás, tales como “¡Ya me han vuelto a catear mates!”, “Malditas mates, nunca las entenderé, ¿para qué sirven?”, o “¿Lengua? ¡Es que el analísis sintáctico es para carrera, no secundaria!” y demás.

Pues bien, pretendo demostraros que sí tienen interés y utilidad.

Empecemos por las matemáticas.
Podemos admitir que, en nuestro día a día, no vamos a usar (específicamente)
x2 + 5x + 4 = 0 (cuya solución sería -4, y -1). Cierto es. Pero esa es la base de absolutamente todo.
Por ejemplo, vectores en física. Todos los problemas se resuelven planteando ecuaciones; si no sabemos resolver dichas ecuaciones con sus diversos grados de dificultad, no podemos llegar a la solución de una cuestión de movimientos, fuerzas, ...
Otro ejemplo, química. En estequiometría, la rama que se dedica a las proporciones de reacciones químicas, se basan en sistemas de ecuaciones. Sin ellas, podríamos acabar con una explosión; una quemadura; o, como la farmacia es una de las múltiples ciencias que usan la química, creando un antibiótico que no es, provocando una posible muerte o empeorar el estado del enfermo.
¿Más? Geología. ¿Cómo se predicen los terremotos, tsunamis y varios desastres naturales? Mediante sismógrafos, instrumentos que se basan en funciones (FUNCIONES, aquí aparecen las benditas mates). Si no se apriendese a entenderlos, interpretarlos, ... ¿cuántas posibles muertes (que podríamos haber evitado) sucederán?
Dirás “¡Pero eso son asignaturas de ciencias, vas a necesitar las matemáticas!”. ¿No podríamos encontrar ramas más humanísticas en las que también se necesitan? Claro que sí.
Primero, economía. Derivadas. ¿O te atreves a negarlo?
Geografía. Cálculo de poblaciones, sus tasas de natalidad, mortalidad, alafabetización, ... ¿no son procesos matemáticos?
O incluso en lenguas. ¿Habéis oído hablar de la descriptación? ¿Películas de la Segunda Gerra Mundial? Se basa en un sistema matemático para descifrar códigos, lenguas muertas o criptaciones.

Pasemos a nuestra “apreciada” lengua. “A ver, la sintaxis sirve para diferenciar si "cómo, cuándo, qué, ..." llevan tilde o no, porque eso depende de la función. Sirve para saber si se sustituye por "le, lo, la, ..." porque eso también depende de la función. Y muchas más cosas así.
Sirve, en definitiva, para evitar errores gramaticales”. Esto contesté yo cuando me preguntó un amigo sobre la utilidad de la sintaxis en la vida real. Dejad de quejaros y cuando escribáis sin ninguna falta, os quejáis.

Por otra parte, literatura. ¿Qué os pasa? ¿También vais sobrados sobre retórica? ¿Preferís que os vendan en las librerías por precios exorbitantes tramas más que plagiadas? ¿Más que manoseadas? ¿Con una redacción, adjetivización, gramática más propia de un niño de primaria que de supuestos escritores de best-sellers?

Como conclusión, ¿cómo se puede despreciar al mismo tiempo las dos ramas? ¿Qué nos quedaría, entonces? ¿”Lo del medio”? ¿Las ciencias que se sostentan en las dos? Creo que queda un poco claro que no tiene ninguna base lógica o racional en este “planteamiento”.

lunes, 4 de marzo de 2013

¿Dónde está el fallo?

¿Cuántas veces hemos oído a alguien decir "Nadie se lo merece pasar mal"?
¿Cuántas veces hemos visto que salía en las noticias el caso de algún adolescente que se suicidaba por bullying y todos se movilizaban para quejarse?
¿Cuántas veces hemos...? ¿Sigo?

Ahora quiero que reflexionemos. Si a nadie le gusta lo que pasa, ¿por qué no cambia?
¿Por qué siguen existiendo gente que lo pasa mal? ¿Gente que insulta sin saber? ¿Que juzga sin conocer?
Que alguien me lo explique, porque yo me he perdido.
Que alguien me haga entender qué falla, cuál es el engranaje del mecanismo que se ha oxidado y así le pongo aceite.
Que alguien me grite, si es necesario, dónde deja de tener sentido la ecuación.

Pero... ¿Sabéis qué? Creo que ya lo sé.
No falla nada en el planteamiento. Si algo es realmente odiado, desaparece.
Y no lo es.

Pura hipocresía. Ese es el problema.
Lo decimos pero solo los que lo han pasado, lo sienten.
Lo llevamos cual insignia de buenos ciudadanos, de personas perfectas, pero a la mínima, los insultos y la intolerancia afloran en nuestro comportamiento.

¿Hasta cuándo?
Ponedme fecha, estoy dispuesta a esperar. A esperar si es que existe siquiera, porque mis esperanzas son vanas, jamás avanzaremos.